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El desafío del ausentismo en la primera infancia

A un día del cambio de mando, cuando revisamos las gestiones y valoramos lo que como país hemos avanzado, quisiéramos poner el foco en el evidente aumento de la cobertura de la enseñanza preescolar y seguir enfatizando en la importancia del acceso a educación desde temprana edad.

Es sabido que si nuestros niños y niñas reciben la correcta estimulación en este nivel, podrán acceder a mejores opotunidades para realizarse profesional e integralmente, por lo que poner todas nuestras energías en esta edad, es un esfuerzo clave en el afán de emparejar la cancha.

Consideramos que el aumento del 6% en el número de niños matriculados en kínder y prekínder respecto del año pasado es una gran noticia, pero plantea también un enorme desafío, en cuanto debemos asegurar que esos niños y niñas efectivamente asistan a la escuela. No podemos olvidar que el ausentismo en este nivel es muy alto, especialmente en escuelas vulnerables.

La investigación internacional demuestra que los niños que faltan a más del 10% de las clases durante el año, ven afectado su desempeño académico y  aumentan el riesgo de producir dificultades a largo plazo. En nuestro país, y a partir de un estudio realizado por la Universidad de Harvard en colaboración con Fundación Educacional Oportunidad, se descubrió que, en promedio, los niños y niñas en este nivel faltan 21,7% de los días escolares. Sin embargo, uno de los descubrimientos más preocupantes, es que más de un 65% de los niños de prekinder y kínder faltan más del 10% de los días y así, califican como niños con “ausentismo crónico precoz”, lo cual se asocia con peores rendimientos en lenguaje y matemática en primero y quinto básico.

Más aún, al analizar el impacto de la intervención del proyecto Un Buen Comienzo, se observó que éste fue significativo en identificación de letras y escritura emergente, sólo en el 20% de los niños que más asistieron a clases, lo que confirma que el ausentismo merma la adquisición de estrategias básicas para el desarrollo de los niños y niñas.

Lamentablemente, aumentar la asistencia no es una tarea simple. El mismo estudio revela que las principales razones por las que los padres no envían a sus hijos a la escuela en esta etapa, son culturales, y por tanto, muy difíciles de modificar. Sin embargo, creemos que es posible trabajar en conjunto para revertir esta situación. Gracias a Un Buen Comienzo, contamos con evidencia de que ciertas estrategias específicas, que incluyen a todos los actores de la comunidad educativa, tienen resultados positivos en la disminución de los índices de ausentismo.

Como Fundación estamos disponibles para apoyar a las nuevas autoridades a dar pasos en ese sentido, y lograr así que nuestros niños y niñas no sólo ingresen a la educación parvularia, sino que efectivamente puedan aprovechar todos sus beneficios.

 

Marcela Marzolo M.

Directora Ejecutiva

Fundación Educacional Oportunidad